lunes, 10 de febrero de 2014

Je ne regrette rien

Esta semana Dover, el grupo más enérgico de nuestro rock en inglés. La banda fundada en los 80 a las afueras de Madrid ha conseguido un gran éxito internacional. Las hermanas Llanos dicen recibir fuertes influencias de The Beatles y del grunge, especialmente Nirvana. Presuntamente estas influencias se hacen patentes en la música, y además Cristina hace guiños en las letras de sus canciones. Así, se hace referencia a Paul McCartney en King George cuando dice "I need a McCartney's song.


Amparo, una de las hermanas no ha dejado de trabajar desde la fundación del grupo, y lo hace en la tienda de ropa de su madre. Este lugar sirvió de inspiración para dar nombre al grupo, que fue extraído de una de las marcas de ropa que se vendían en la tienda. 

Christina, sin embargo, se dedica por completo al grupo y se define como una chica tímida a veces, pero la podemos ver totalmente distinta en el escenario. Le encanta tirarse encima del público, gatear, golpearse el pecho, destrozar las guitarras por la forma en que las toca, y frecuentemente acaba los conciertos plagada de cardenales.

Uno de sus éxitos más sonados fue Devil Came to Me que fue editado con un presupuesto muy apretado, sólo de 800.000 pesetas y se grabó en tan solo 20 días. El disco sale a la venta el 21 de abril de 1997. Un fragmento de la canción que da título al álbum (concretamente el estribillo con la frase "..I lied for you, I lied for you.") fue incluido en un popular anuncio televisivo de Radical Fruit Company lo que le dio gran fama y la banda fue lanzada al estrellato nacional. Para septiembre del mismo año ya eran disco de Oro.


Pero no podemos dejar de comentar nuestra protagonista de cine, que esta semana ha sido Marlene Dietrich, una transgresora de su tiempo que rompió con las normas establecidas y que luchó por un sueño que, por supuesto, consiguió. La mayoría de sus personajes eran femmes fatales, y concretamente en Devil is a woman de Josef Sternberg, adaptada de la obra de Pierre Louys La femme et le pantin. Aquí interpretaba a una española con numerosos tópicos. El gobierno republicano conservador del momento (1935) lo consideró como una historia que no mostraba más que los clichés del país. El gobierno envió una queja oficial a la Paramount exigiendo la destrucción de los negativos.


La Paramount decidió acceder a las peticiones del gobierno español y destruyó las copias de la película. Pero en 1959, y con motivo de una retrospectiva de Sternberg, la propia Dietrich proporcionó una copia que tenía guardada. De esta manera se ha recuperado una obra de este director, y a día de hoy se mantiene en circulación junto al resto de la obra de este director.



Y nuestra historia de la semana la protagonizó Édith Piaf, una parisina nacida bajo las luces de una farola de la calle Belleville en pleno diciembre de 1915. Criada de bebé por su abuela materna, a base de vino, según decía ella, “para matar los microbios”. Pasó más tarde a manos de su abuela paterna, porque su padre tuvo que ir al frente en la I Guerra Mundial. Esta segunda abuela, era dueña de una casa de prostitución, por lo que Edith se crió entre las trabajadoras del prostíbulo.

Después de una tormentosa historia de vida, consiguió ser reconocida como la artista que era y logró aunar y agradecer a sus seguidores en unos últimos conciertos verdaderamente emotivos. Sufrió por amos, por la pérdida de una hija y por diversas adicciones, que le hicieron morir joven. Pero nunca dejó de ser positiva y continuó viendo La vie en rose y ne pas se regretter, con su canción Je ne regrette rien (No lamento nada).


Además de esto, hemos analizado el eterno debate entre las diferencias entre hombres y mujeres. Os demostramos que somos muy distintos, mucho más de lo que nos imaginamos. Pero también nos unen muchas cosas, y no debemos luchar por demostrar quien somos mejores o peores. El hombre cuenta más chistes pero la mujer ríe más. El cerebro femenino también puede identificar las emociones ajenas con más precisión. La estabilidad emocional, la vigilancia y la adherencia a las reglas se vinculan principalmente al sexo masculino. Los besos, los abrazos y las caricias son más importantes para los hombres que para las mujeres. Por ejemplo.



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