jueves, 25 de febrero de 2016

Homenajes camaleónicos

Historias que no siempre empiezan bien, pero que acaban con uno bonito y feliz. Os contábamos la historia de un premio millonario de lotería que se quedó sin reclamar en China. Más de 25 millones de yuanes o lo que es lo mismo, ¡casi 4 millones de dólares! Decimos que acaban con un bonito final, porque en China, cuando los premios no son reclamados se envían a un fondo que los emplea en proyectos de bienestar social. Finalmente este premio no hizo feliz a una persona, si no a muchas.


Y la que también acabó bien, fue la historia de de Julien Chorier un especialista en marketing que decidió buscar trabajo, pero cansado de las clásicas cartas de presentación, rellenó la suya con varios 'blablabla'. Así, consiguió llamar la atención de una empresa y ahora es uno de los pocos privilegiados con contrato fijo como encargado de comunicaciones y marketing.


Y siguiendo cerca del marketing, os traíamos un Revuelto Curioso dedicado a la publicidad. Y os cantábamos algunos “patrones” que siempre siguen en este sector. Por ejemplo, que los relojes siempre marcan las diez y diez. Puede ser un intento de imitar una sonrisa; puede que sea una hora mágica en lo que se entiende que ya todos estamos activos; puede que sea una simple manera de mantener las agujas en alto y poder encuadrar el logotipo de la marca anunciada en la parte baja del reloj.


Comida apetecible y deseable. Aunque en publicidad se busca la mayoría de las veces el “maquillar” la realidad, lo cierto es que muchas de las situaciones en las que la comida que se muestra, no es real, tiene una razón meramente práctica. Por ejemplo, en el caso de los helados, si sometiéramos a cualquiera de ellos a las altas temperaturas de los focos de un estudio fotográfico, se derretiría en poco minutos, por lo cual resultaría un auténtico engorro trabajar con el producto real. Se suelen utilizar réplicas de plástico o, siguiendo con el ejemplo del helado, se utiliza puré de patatas, que tiene una textura similar a la del helado y puede teñirse con colorante alimentario.

Aunque nos queda la curiosidad más interesante, que os la contamos en el podcast. Los famosos y siempre controvertidos mensajes subliminales. Pero siguiendo con el programa, llegamos a la sección de Cine, donde os hablábamos de la también archiconocida Tiburón. La historia de un tranquilo pueblo con playa, que se ve atacado de pronto por un tiburón. El alcalde, para no perder su reputación como pueblo vacacional decide no cerrar las playas, pero el jefe de policía acabará actuando para salvar a sus hijos, tomando decisiones que no gustan a todos


Presupeustos y tiempos increíbles. Presupuesto: 3'5 millones. Gasto: 9 millones. Recaudación: 471 millones. Tiempo estimado de rodaje: 55 días. Tiempo final de grabación: 159 días. Algo descuadrado todo, ¿no? Y aquí una de las pequeñas manías de gente importante, aunque él aún no supiera lo que iba a llegar a ser. Spielberg insistió en grabar en el mar, lo que dificultó enormemente el rodaje. Los problemas de los tiburones forzaron a Spielberg a mostrar menos al escualo de lo que tenía pensado. Esto fue la clave de la tensión de la película.

Casi pierden una de las réplicas de los tiburones. No la habían probado antes de sumergirla en el agua en el set de rodaje y, nada más hacerlo, fue directa al fondo del mar. Tras esto, se rompió tantas veces que Spielberg le llamaba "flaws" ("defectos"), un juego de palabra con el título original del filme, Jaws. Estos problemas con el modelo del tiburón provocaron que el director recurriese a un efecto de suspense al más puro estilo Hitchcock, ya que no vemos al animal hasta el final de la película.

Varias escenas del tiburón al final de la película se grabaron bajo el agua en Australia con tiburones blancos de verdad. En uno de estos rodajes, realizados por especialistas, un tiburón se quedó atascado en la jaula del equipo y la destrozó tratando de salir. Spielberg estaba ansioso por incluir ese metraje tan espectacular en la película, pero la jaula estaba vacía en ese momento y se veía claramente que Hooper no estaba allí. Esto salvó la vida del personaje, que muere en la novela pero escapa de la caja en la peli para poder usar esas tomas.

Y finalmente en la sección de Música, quisimos hacer nuestro pequeño homenaje a uno de los grandes que nos ha abandonado ya. Británico de pura cepa y transgresor en el mundo de la música. David Bowie. Desde que comenzase su popularidad allá por la década de los 70, su constante innovación, su excéntrica estética y su original voz le encumbraron en el mundo de la música convirtiéndole en un mito admirado en todo el planeta, y todo un personaje de la historia musical.


David Bowie comenzó su carrera cantando y tocando el saxofón en pequeños locales y también en institutos, con músicos aficionados como The Manish Boys, David Jones & The King Bees o Lower Third. A finales de la década de 1960 comenzó a grabar sus primeros sencillos, que luego se integrarían en su primer álbum, David Bowie (1967). En 1969 grabó el álbum Man of Words/Man of Music, en el cual se incluía el single “Space Oddity”, que llegaría al puesto cinco de las listas en el Reino Unido.
A partir de 1972 empezó el gran ciclo de transformaciones que ha caracterizado su personalidad camaleónica. En The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars encarna a una estrella bisexual del rock procedente de otro planeta. Esta tendencia a la ambigüedad continuaría en Aladdin Sane (1973), su siguiente trabajo. Las canciones de Bowie generaban una atmósfera futurista, donde daba cabida a breves guiños dirigidos al rock estadounidense y desarrollaba profundas y densas secuencias por las que desfilaban personajes orwellianos.
En la segunda mitad de la década de 1970 Bowie experimentó con nuevos sonidos. El elemento electrónico estaba cada vez más presente en su música, a través del uso recurrente de sintetizadores y de la manipulación de su voz en los temas. Heroes (1977) ofrecería estructuras y sonidos aun más densos y complejos. Bowie emprendería entonces, a principios de los años 80, su periodo de mayor éxito comercial, pero también el de más críticas adversas por parte de los especialistas, que le achacaban un empobrecimiento musical.
Su enorme éxito se vio favorecido por sus trabajos para el cine. En 1986 compuso la banda sonora de Dentro del Laberinto. Y algunas de las curiosidades que os contábamos, es que sus famosos ojos de dos colores no eran tal. Tenía el ojo derecho de color azul, y el izquierdo de color marrón. No es que Bowie naciera con un ojo de cada color, sino que un tierno David de tan sólo 15 años entró en una disputa por una chica y terminó con un puñetazo de su compañero George Underwood en el ojo, quien llevaba un anillo que le causó graves daños. Tras varias intervenciones y la pérdida de parte de la visión del ojo izquierdo, la pupila del cantante quedó dilatada de forma crónica, o lo que es lo mismo, midriasis.
Su verdadero nombre, David Robert Jones, le iba a dar problemas a nivel profesional ya que se parecía bastante al de un músico americano llamado Davy Jones. Así que David decidió entonces que debía cambiar su apellido y eligió Bowie, en honor al cuchillo del mismo nombre, creado por el sanguinario colono norteamericano James Bowie. Aunque lo más sorprendente fue que, siendo británico, no aceptó el título de Sir. Alegó que no comprendía un nombramiento como ése, y que no había trabajado durante toda su vida para conseguirlo.
Ahora os dejamos con uno de sus himnos.


¡¡No dejéis de ser curiosos!! 


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